bajo mi boina

¡Ay mi boina! que esconde vergüenzas y calienta ideas. Pasen y vean, que comienza la función.

La Puentecilla del Maltés (3)

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En mi pueblo, existe un lugar cuyo nombre evoca un pasado glorioso y cosmopolita. Se trata de la Puentecilla del Maltés. Una puentecilla, como su nombre indica, es un pequeño puente que en este caso cruzaba sobre una acequia y permitía pasar del Sabiñán cristiano a la Señoría o Morería, donde habitaban los musulmanes. La Puentecilla del Maltés conserva nombre y restos constructivos que engalanan esta pared de rústicas piedras en las que se inserta el ladrillo viejo. Parece un marco que encierre sus secretos para perpetuarlos en este sonoro nombre que ya pocos recuerdan en el pueblo.

Imagino a algún personaje procedente de Malta que sufragaría los gastos de levantar la obra; imagino la convivencia de siglos durante los cuales Mahoma Calavera, Brahen Capatero, Alii Daboçach, Yull el Corço, el Royo y el resto de los habitantes del Sabiñán morisco que aparecen en el Fogaje de 1495, cultivarían las tierras de Valdefeliche, Valdemoro y La Aldehuela, sembrando garbanzos y trigos con los que alimentar a sus familias. La mente se va a ese cuaderno de oración escrito en caracteres árabes que se encontró escondido al hacer obras en una casa de la Señoría.

Después de la expulsión que mermó mi tierra, la puentecilla dejaría de ser útil, pero hoy, en mi recuerdo, perpetúa la memoria de unas gentes que nos donaron tantas cosas sin las que mi pueblo, mi tierra y yo mismo, no seríamos lo que somos.



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3 Reply to "La Puentecilla del Maltés"

Arkab on 16 de marzo de 2008 16:58

Me trae muchos recuerdos de mi tierra, Nianankoro. Allí, en la costa de Granada, puede usted encontrar muchas puentecillas, aunque se la primera vez que escucho el término. ¿Usted conoce la palabra "balate"? Yo me he pasado media vida explicándole a la gente la diferencia entre un balate y una acequia. No me hacían caso, pero yo conocía perfectamente la diferencia.

 

faren on 16 de marzo de 2008 18:59

Nianankoro, su blog es precioso. Cuando vaya a Espana me compraré una boina para hablar con ella, como en el poema.

 

Nianankoro on 16 de marzo de 2008 19:04

Arkab, no conocía la palabra balate, pero en Aragón, nuestra herencia musulmana nos ha dejado un rico vocabulario del regadío. Así, acequia -cequia o zaica- se acompaña con regacho, brazal, rasa, etc... Son nombres sonoros que la gente del campo continúa utilizando con asiduidad, como el ador -turno de riego-.
Faren, gracias por sus piropos. Las boinas son tan expresivas como las propias bocas; una boina habla por sí sola.