bajo mi boina

¡Ay mi boina! que esconde vergüenzas y calienta ideas. Pasen y vean, que comienza la función.

Ignorancia (15)

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Mi abuelo nunca conoció quién fue Picasso ni leyó el Quijote; mi abuelo no sabía leer. Mi abuelo no tenía biblioteca, no veía cine, no conoció la televisión. A mi abuelo no le sonaba la cara de artista alguno, no leía los periódicos, no tuvo acceso a la escuela. Mi abuelo nunca supo nada de las características organolépticas de los vinos, nada de la conjunción de sabores y texturas, de los puntos de cocción; mi abuelo comía la fruta y verdura que él mismo cultivaba, bebía el vino recio de sus propias uvas, las que él mismo pisaba y mimaba para disfrutar de ellas durante todo el año. En casa de mi abuelo no había microondas ni horno, se cocinaba en el fuego, en la paciencia infinita de horas y horas al rescoldo, de cocciones lentas que sacaban el máximo a unos alimentos sanos y naturales. No conoció el agua embotellada, sólo el botijo y el cántaro que se llenaba a diario de la fuente, de esa fuente que mana fresca desde el manantial de la sierra y que puntualmente abastece a mi pueblo. Mi abuelo no era un gourmet, pero gustaba de la buena comida; no era un sibarita, pero le encantaba el buen vino, no era un dandy, pero vestía con dignidad su camisa, su chaleco, su boina... Así era mi abuelo, cantando jotas mientras trabajaba de sol a sol, alegre y dispuesto al trago con los amigos, un hombre feliz. Mi abuelo murió de viejo, como antes morían la mayoría, de viejo y en su casa, rodeado de su gente, la misma que siempre le quiso, la misma a la que él amo y por la que luchó. Mi abuelo era un ignorante, un iletrado, un inculto y un paleto, pero era feliz.
Yo leo, escucho músicas, voy al cine, cato vino, manejo ordenador y hasta tengo un blog en el que suelto mis tontadas de vez en cuando, pero a veces, cuando reflexiono con profundidad, envidio a mi abuelo y pagaría por su ignorancia.



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15 Reply to "Ignorancia"

Badil on 14 de abril de 2008 10:38

Es que no se debe comer el fruto del arbol de la ciencia del bien y del mal, porque viene un menda que te echa del paraiso.Y sin embargo saber crea una especie de adicción. La felicidad de los viejos (si la salud les deja) mana de haber aprendido a vivir y un poco de aprender a morir a fuerza de ver irse gente

 

Nianankoro on 15 de abril de 2008 15:57

A veces, la complicación vital la ponemos en marcha nosotros mismos, con nuestra manía de necesitar más y más cosas. Espero que no suene a reproche, que yo mismo a veces soy un adicto consumista, pero envidio la forma de vida sencilla de esas gentes como mi abuelo, la falta de superficialidad, el amor al prójimo, el trabajo colectivo sin contrapartida alguna...

 

Arkab on 18 de abril de 2008 10:53

Tal vez es que se confunda el término ignorancia con el de no tener «culturilla» y la forma de vida sencilla con no disponer de «los adelantos» actuales. Su abuelo, Nianankoro, no tenía agua embotellada ni fluorada, pero sabía que había que rellenar el cántaro a diario con agua fresca; tampoco tenía cientos de denominaciones de origen de vinos a su alcance, pero sí tendría sus tinajas o barriles clasificados por calidades y categorías, con alguno especial para invitados y celebraciones; no tenía olla exprés, pero sí personas que le daban el punto exacto durante horas a los guisos; no leía libros, ni iba al cine, ni veía la televisión, pero seguramente habría alguien que contaba historias o cantaba y bailaba canciones. Quiero decir, que al fin y al cabo, intentaban ser felices con los medios de que disponían. Exactamente igual que nosotros ahora (al menos los que lo intentamos), sólo que nosotros tenemos acceso a más medios y mucho más tiempo para la tarea que ellos. Lástima que no seleccionemos bien y los desperdiciemos, tiempo y medios, en muchos casos innecesariamente.

 

Arkab on 18 de abril de 2008 10:57

Ah, la foto es preciosa. Me gusta todo: la abuela que se ríe, esos cuerpos enjutos y «sobretrabajados», la choza con el carro y las cabras atadas. Todo, todico, me gusta.

 

Nianankoro on 18 de abril de 2008 11:01

El problema, Arkab, es que a veces nos preocupamos tanto de los medios que tenemos a nuestro alcance que perdemos el tiempo intentando dominarlos y nos olvidamos de ser felices. Para pasear por el monte no hace falta llevar las últimas botas de treking, vestir ropa de sport comprada en Decatlon, llevar una cantimplora metálica anti golpes, el móvil, por si acaso, la navaja suiza por si nos sale un oso y no sé cuántas cosas más. Para pasear solo necesitamos ganas y echarnos al monte. Ya lo dijo no sé quién, que los árboles no te impidan ver el bosque. ¡Viva la ignorancia, la humildad y la buena gente!

 

Nianankoro on 18 de abril de 2008 11:05

Respecto a la foto, decirle que es de alguien de mi familia leonesa, de una pequeña localidad montañesa llamada El Villar de Santiago, donde nació mi abuela materna. No sé exactamente quiénes son, pero es cierto que tiene sabor a auténtico. Mi abuelo, al que se refiere el post, es el paterno, aragonés recio cuyo nombre y apellido heredé -además del gusto por el vino- pero los calificativos valen para los antepasados leoneses y para tantos abuelos ignorantes que han vivido felices en los pueblos de las Españas.

 

Badil on 18 de abril de 2008 11:30

Respeto su visión , pero la mía es distinta. Me refiero a la razón de lo que les hacía felices, no a que nos rodeemos de cosas superfluas.
Mi familia materna es de una aldea de Guadalajara que se mezcla con la provincia de Teruel. Allí el agua corriente llegó más tarde que la democracia.
Mi madre todavía se acuerda de una paliza que se llevó de mi abuela por comerse un mendrugo de pan duro que tenía que ser para el padre que volvía del campo.
Mi abuela y mi madre a la edad de 12 años se fueron una a Madrid , otra a Valencia a “servir”, que es como entonces se llamaba a ir de interna a una casa a hacer todas las labores del hogar. Su tiempo libre, con suerte, era de 2 horas los domingos por la tarde..
Se pasó hambre y mis abuelos cerca ya de 1970 y con los hijos ya casados y emigrados (yo vine a nacer en las Francias, fíjate) acabaron en una portería en Zaragoza., donde ya no tenían la obligación de salir todos los días al campo, sino todo lo contrario.
Mi abuelo a los 80 tenía el humor somarda del que está a vueltas de guerras ,de posguerras, de hambres y lo de la relatividad lo tenía entendido sin hablar de masa ni de espacio. A mí no me parece ignorancia, sino todo lo contrario.
Joé ,que largo.Ya me perdonará

 

Nianankoro on 18 de abril de 2008 11:48

Me encanta haber generado debate. La ignorancia con la que titulé venía precisamente a cuento con ese interés de generar debate. Estos "ignorantes" -nótese que lo entrecomillo- como mi abuelo o el suyo, podían ser ignorantes, pero no tontos. La vida que llevaron, por supuesto, está lejos de ser idílica: usted lo resume muy bien, guerras, escasez, hambre, etc... pero en su contexto supieron ser felices y en su humildad, no padecieron los males de esta nueva sociedad de la abundancia y las necesidades superfluas. Ese era mi alegato, tratar de reflexionar acerca de la cantidad de cosas inútiles de las que nos rodeamos y que, por sí solas, no nos traen la felicidad. Incluso la cultura que tanto valoramos. Quiero romper una lanza a favor de la cultura que entra por los poros de la piel, a puro vivirla, y que se embebe en esas gentes como nuestros abuelos. Cultura de la supervivencia, cultura que a veces veo en niños con menos recursos, principalmente hijos de inmigrantes, que viven la calle y el juego como lo vivimos los niños de mi generación, sin amodorrarnos con las psp u otros artilugios. Mi hijo y sus amigos no viven la calle como estos niños; no la viven como la viví yo, y eso me preocupa, no porque los tiempos cambien, sino por la preocupación de que los tiempos de bonanza económica les hayan llegado a volver un poco acomodaticios. Bueno, ya vale de rollo que esto se parece a un mitin.

 

Arkab on 18 de abril de 2008 23:22

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Arkab on 18 de abril de 2008 23:24

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Arkab on 18 de abril de 2008 23:27

Bueno, vale, Nianankoro, pero con la navaja suiza no se meta que a mí me cae muy bien, que es más antigua que su bisabuelo, y es muy práctica, y tiene una historia muy bonita.

Brindemos, con vino, por todos los que intentan ser felices a pesar de su ignorancia o del exceso de medios.

[Había un error en los mensajes anteriores].

 

Harry Sonfór on 19 de abril de 2008 1:08

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Harry Sonfór on 19 de abril de 2008 1:09

Yo aún diría más: con la navaja suiza no se meta.

 

Nianankoro on 19 de abril de 2008 12:05

No se me alteren, que me gustan las navajas suizas, la ropa de Decatlon y el móvil, que sólo les digo que a lo mejor no hay que llevarlos para hacer una excursión, pero si ustedes quieren, todos al monte con navajas suizas. Yo, con lo único que salgo siempre al monte es con mi cámara de fotos. Por eso les voy a poner una ahorita mismo.
Abrazos.

 

caltripa on 26 de agosto de 2008 20:23

Por cierto, a cual te refieres? al que palmo antes de nacer tu o al que te daba coscorones, jejejeje.

Creo que en este caso, lo de "cualquier tiempo pasado fue mejor", no es exactamente lo aplicable.

Lastima que siempre añoremos el pasado, quizas como resultado de nuestra mala conciencia con el presente.

CARPE DIEM