Mi padre se encuentra enfermo y muy mayor. Su locuacidad, unida a las horas de hospital, me han dotado de un anecdotario que ha conseguido remover los posos de mis recuerdos y de las viejas historias que ya le oí contar hace años.
Una de esas es la del grupo de segadores de Paracuellos de la Ribera y Sabiñán que iban a la ribera del Ebro a ganarse el jornal con la siega. Uno de los de la partida, natural de Paracuellos, viajaba con su perrica preñada. No sé cómo era la perrica, pero la imagino menuda, de raza desconocida, cariñosa, zalamera y firme a la vez.
El caso es que en el viaje de regreso hacia sus pueblos, al pasar por el alto de La Muela, la perrica parió su camada. Siete pequeños perros hambrientos a los que lamía sin cesar mientras mamaban. Los segadores prosiguieron su camino dejando al animal allí.
Cuenta la historia que el animal, una vez recuperado del parto, realizó siete viajes entre La Muela y Paracuellos, uno con cada uno de los perricos en la boca. Tengan en cuenta que entre ambas poblaciones habrá unos 70 km de distancia y un sube y baja de montes.
La historia, trágica como todas las buenas historias, termina con el último viaje de la perrica -de la que no sabemos el nombre- con el último de sus cachorros en el hocico. Dicen que cuando llegó a Paracuellos y depositó a su cachorro con sus hermanos, el animal expiró exhausto.
7 Reply to "Amor de madre"
Harry Sonfór on 25 de febrero de 2009 11:53
Oiga, me ha dejado como un higo con la historia de la perrica.
Badil on 25 de febrero de 2009 15:35
Mire, ya tiene dos higos.
Nianankoro on 25 de febrero de 2009 15:48
Bienvenidos ambos. No es mi intención dejarles como higos, arrugadicos y tristones. Es la vida, que a veces se muestra cruda y malhechora. Les prometo otra historia más alegre para resarcir, que mi padre también me cuenta historias más alegres y chistes malos.
Arkab on 25 de febrero de 2009 17:24
El que tenía que haber expirado es el segador dueño de la perra cuando la vio partir de nuevo tras dejar el sexto cachorro mientras el exclamaba «¿Pero que me va a ir a por el último perrico, pues?», sin que a él se le estremeciera ná por el cuerpo.
Badil on 25 de febrero de 2009 17:36
No se si esta noticia entra en la categoría de historia entretenida o de chiste malo, pero que le doy dos premios en mi bloc, que a ver si los quiere. Y que si viene el Harry no le haga ni caso. Pol favol se lo pido
Nianankoro on 25 de febrero de 2009 17:53
¡Ay Arkab! no me sea brutaco, que el pobre segador tendría bastante con correr los caminos de Dios para sacar el jornal para su familia. Como para pensar en perricos. En mi infancia era comunmente aceptado tirar los perricos o gaticos recién nacidos a la acequia para deshacerse de la camada. Uno de esos gatos de acquia fue mi gato Lucas, que me encontré de cachorro junto a la acequia Forcena.
Badil, gracias por sus nominaciones. Que no le haré caso al Harry. Por estas.
koldo on 25 de febrero de 2009 19:28
es que la sensibilidad "perruna y gatuna" ha cambiado mucho mucho.
una historia bien triste
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